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Casi quinientas coruñesas tienen que vivir protegidas por la policía por casos de violencia machista

Casi quinientas coruñesas tienen que vivir protegidas por la policía por casos de violencia machista

La mitad de las órdenes de vigilancia que se dictan por maltrato son contra exnovios.

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A veces, la huida no es suficiente para salvar la vida. El maltratador sigue ahí y amenaza con volver. Por eso en muchas ocasiones las mujeres que denuncian a su pareja tienen luego que vivir protegidas por la policía durante el tiempo que sea necesario. Hay casos en que el amparo a las víctimas se prolonga años. Algunas, escondidas incluso en casas de acogida, con menos plazas de las debidas, según lamentaron esta semana miembros de la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional.

En estos momentos hay 481 coruñesas que tienen a un agente cerca. Es el juez de Violencia sobre la Mujer, tras valorar los peligros con el equipo de psicólogos y las fuerzas del orden, quien dictó esas órdenes de seguridad alrededor de la víctima.

Hay cinco niveles de riesgo (extremo, alto, medio, bajo y no apreciado) y a día de hoy no hay ninguna orden de protección que responda a las dos primeras categorías. En la inmensa mayoría (387 casos), la policía y el Juzgado de Violencia aprecian un riesgo bajo o medio (66). De las 481 mujeres que están al cuidado de agentes, 28 tienen una protección nula o escasa debido a que las autoridades entendieron que no sufren peligro.

Según explica el abogado Jorge Vázquez Vila, la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, impulsada en el 2004, recomendó la creación de oficinas de valoración de riesgos. «Fueron ideadas para analizar mejor el riesgo potencial de las mujeres que denuncian violencia machista, con la ayuda de especialistas. Pero 14 años después ni están implantadas en todas las provincias ni funcionan de manera uniforme en las que sí existen», denuncia el jurista. Trabajadores de estas unidades, fiscales y forenses alertan de que faltan medios, fondos, coordinación y formación.

«Los informes policiales realizados mediante cuestionario son muchas veces las únicas herramientas con que cuentan los juzgados para decidir, pese a que ya la norma del 2004 incluía la opción de analizar desde varios ámbitos en estas unidades forenses la situación física, psicológica, emocional y social de las víctimas de violencia machista», según explica el abogado Diego Reboredo. Un trabajo policial que, además, está centrado exclusivamente en la víctima. Jorge Vázquez Vila, penalista experto en esta materia, lo apunta: «No se tienen en cuenta criterios sobre el agresor, ¿cómo se valora el riesgo así?». Difícil. Y añade otra vara a esta camisa: «No vale un cursito, eso no acredita ni sensibiliza para trabajar con un delito en el que entran dimensiones emocionales, relacionales, de poder...».

En los datos estadísticos del Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, la lista de maltratadores la encabezan los exnovios. En el primer trimestre del 2018, de las 60 medidas de protección a la víctima que se tomaron, 29 fueron para alejarla de su excompañero sentimental.

Les siguen los novios en esta lista de maltratadores. En el 2017, de las 207 órdenes de alejamiento que se emitieron, 54 fueron para quienes agredieron a su pareja. Contra lo que se supone, no son las mujeres casadas las que más solicitaron protección en el mismo período, pues lo hicieron un 22 %. Mucho menos, las víctimas de sus excónyuges, pues de las 207 medidas de protección que se decretaron aquel año, solo 27 fueron a petición de la mujer.

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